La mayoría de las enfermedades físicas  y  emocionales se originan por bloqueos energéticos. 

Afortunadamente cada vez hay más personas conscientes del daño que las emociones pueden provocar en la salud. Sin embargo, es menos conocido qué ocurre desde que recibimos un impacto emocional negativo hasta que acabamos enfermando.

Según la medicina holística, cada uno de nosotros dispone de cuatro cuerpos interrelacionados entre sí: el cuerpo físico, el energético, el emocional y el mental, estos cuerpos deben funcionar en armonía y equilibrio para estar saludables.

Cada cuerpo tiene su misión y solo él puede llevarla a cabo.


Si todos los cuerpos desempeñan su función correctamente, la persona goza de plena salud. Pero, si sufre un bloqueo en el cuerpo energético, habrá repercusiones en forma de trastornos físicos, emocionales y mentales.

¿Cómo se forman los bloqueos?

Hay ocasiones en que la persona vive un impacto emocional negativo: discusión, conflicto, disgusto, pérdida… Si no se libera al momento, esa emoción se convierte en materia y provoca un estancamiento de energía que obstruye los meridianos. Es lo que denominamos bloqueo energético. Tienen repercusiones tanto físicas como emocionales.


En cuanto al físico se refiere, un bloqueo genera una presión en los órganos de alrededor y absorbe su energía. Estos órganos se inflaman, se debilitan y, a la larga, desarrollan enfermedades. Las células que forman el bloqueo, por su parte, ganan tamaño y fuerza hasta el punto de alterar su ADN, pudiendo generar tumores, miomas y quistes. Para evitar enfermedades cancerígenas, el cuerpo abre pequeñas fisuras donde hay un bloqueo. Es su manera de provocar fugas de energía para no alimentar las células del bloqueo y para impedir que adquieran fuerza.


Cuando hay fugas, también hay partes del cuerpo que reciben menos energía y se debilitan. Es habitual que lo más afectado sea el sistema nervioso. Un sistema nervioso debilitado hace que la persona viva los impactos emocionales (ansiedad, angustia…) de manera amplificada, con una intensidad que duplica o triplica lo que sería normal. Así el cuerpo físico traspasa el problema al cuerpo emocional.


LIBERAR LAS EMOCIONES

Para no iniciar este proceso, es importante liberar las emociones negativas al momento, ya que, al cabo de unas cuatro horas, el impacto negativo se transforma en materia y empieza a obstruir los meridianos. La manera de deshacerse de esas emociones es expresar los sentimientos y verbalizarlos. En otras palabras, es necesario llorar, gritar o simplemente hablar con la persona que nos ha herido y decirle cómo nos ha hecho sentir. También hay técnicas de respiración para liberar esos impactos si el individuo pone la intención en ello.


TIPOS DE BLOQUEOS


Existen numerosos tipos de bloqueos energéticos. 




SÍNTOMAS:

Lo cierto es que la mayoría de las personas suelen estar bloqueadas en mayor o menor medida. Sin embargo, existen síntomas que tendrían que hacernos dar cuenta de la gravedad de la situación, tales como: insomnio, no poder desconectar, encontrarse mal sin motivo aparente, sentirse triste, no saber qué dirección tomar en la vida, sentirse agotado, echar siempre la culpa a los demás o tener pensamientos negativos.


TRATAMIENTOS:

Los bloqueos (causas) se pueden eliminar y eso hará que las enfermedades (efectos) desaparezcan. Se contempla a la persona como un todo, en el cual el cuerpo físico, energético, emocional y mental están interrelacionados. Como dijimos antes, la mayoría de las enfermedades son causadas por impactos emocionales no liberados en el momento. Estos generan obstrucción en los canales energéticos llamados meridianos, provocando que se formen embolsamientos que convierten la energía en materia (bloqueo energético). Los bloqueos se localizan mediante preguntas y el tacto sobre el cuerpo físico, puesto que éstos se han convertido en materia. El cuerpo es como un plano de coordenadas en el que las columnas son la línea del tiempo que permite saber cuándo se produjo el impacto emocional. Las filas indican el tipo de afectación o bloqueo (familia, relaciones sentimentales, trabajo.

Geopatía,  un enemigo silencioso

Nos referimos a geopatías cuando una persona recibe un exceso de radiación, sea natural o artificial, durante un periodo prolongado de tiempo. Dependiendo de la naturaleza de cada persona, de sus hábitos y de su información genética, la enfermedad se desarrollará antes o después, provocada por la debilidad energética. Las radiaciones telúricas actúan en la vertical de su recorrido y en todo su ancho, con lo que no es inconveniente para ellas el que vivas en un 9º piso: La diferencia es inapreciable.

Lo más importante es detectar si esas geopatías o geopatológicas están influenciando o afectando a la salud: física, mental, emocional, espiritual o energética  de las personas, del entorno donde viven, donde trabajan, donde descansan o donde permanecen más tiempo y neutralizarlas de forma natural y holística, lo más rápido posible para que no se instale en su cuerpo de forma permanente,  convirtiéndose en enfermedad física, mental o psicológica, se puede manifestar en forma de dolor localizado (dolor fijo en un sitio, lumbar, cervical) o dolor generalizado e inespecífico  (en varios sitios, que se mueve, fibromialgias) y por cansancio o agotamiento ( falta de motivación y ganas de hacer cosas, fatiga crónica). Tenemos que cuidarnos, neutralizaros y equilibrarnos de forma natural y evitar que se instale de forma crónica o permanente.              

¿Cómo saber si estamos sometidos a algún tipo de Geopatía?

Mediante un test terapéutico es posible determinar si la persona está afectada por radiaciones geo patógenas o electromagnéticas.

El test es una prueba sencilla y rápida mediante la cual un profesional puede detectar la presencia de desequilibrios en nuestro cuerpo. Los desequilibrios pueden ser de tipo físico, mental o emocional.


Síntomas de las GEOPATÍAS

Geopatías de origen artificial:

Radiaciones artificiales: son los campos electromagnéticos producidos por los aparatos y las redes eléctricas (Estar a unos cien metros de un “poste de la luz”, como se conoce habitualmente –tendidos eléctricos-, es especialmente dañino), además de las ondas de radiofrecuencia producidas por las antenas de telefonía móvil y las antenas de telefonía digital inalámbricas.